Apátrida

De vez en cuando me gusta expresar lo anarquista que me siento. Es mi ondear de bandera, mi aullido de lobo en mitad del desierto. No busco convencer a nadie, solo expresarme. Yo entiendo que personas cercanas o lejanas a mí se sientan ‘españoles’, o ‘andaluces’. Pero no voy a callarme por no ofender, a mi no me ofende el nacionalismo, ni (siendo más ancestrales) el sentimiento patriótico. Pero que no me ofenda no implica que me parezca humanamente recomendable.

Entiendo que haya personas que se ofendan si digo que ni yo ni esa persona ‘es española’, ni ‘madrileña’, ni ‘andaluza’.
He aquí que lo que yo soy es un ser vivo. El resto son invenciones geopoliticas de un grupo de pastores sofisticados, que precisan de marcar ciertas zonas del terreno para poder hacer mercado con otros pastores.

Yo sé de buena tinta que ninguna persona ‘es’ un invento mental. Puede que un día salga a la calle: disculpe, ¿sabía que usted no es español? Pero hoy no, otro día.

Cuando se habla de política yo me callo, porque mi ideología libertaria al lado de uno de Podemos transforma al podemita en falangista. Pero como siempre hay gente que siente lo mismo que yo, pues lo expreso, para que brindemos, y celebremos nuestro anarquismo, aunque sea de corazón, o de cerebro, a nuestra incoherente rojiza manera, ya saben.

Dicho lo cual, me voy, que tengo mucho trabajo neoliberal que sacar adelante.

 

 

 

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