¿Cómo armonizarse con la totalidad?

Suele suceder aquello de la respiración. Resulta que respiras y puedes ser consciente de tú respiración.

Inspiras y sientes el aire, lo exterior, entrar por tu nariz. En ese viento que originas hay una temperatura, y un contenido.

Tu espalda recta, aunque flexible, para que puedas sentir la fuidez del interior, tu propia presencia, y puedas mover tu energía interna conscientemente, hacia el exterior: sueltas el aire inspirado.

Vuelves a tomar energía, energía densa e inagotable del exterior, ¡por eso respiras!

Sueltas tranquilamente, sin miedo a morir. Sueltalo todo.

Por eso se habla de amor y de respiración, porque es un recibir y un dar, que sucede en toda la naturaleza.

Realizando este ejercicio, conscientemente, logramos tener una actividad física, de orden interno, en el que intervienen y participan nuevas sutiles percepciones, externa e internamente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *